jueves, octubre 09, 2008

HISTORIA DE UN CHICO


Había una vez un chico. Este chico no era feliz, tenía problemas para hablar fluidamente, era malo en deportes y tan sólo mediocre en los estudios. No era bueno en nada, un perdedor nato.
Durante prácticamente toda su escolaridad sus amables compañeros de clase le recordaban que tenía las cejas anchas, que era pálido como la leche pero sobre todo, y esto era lo más remarcable, que no hablaba bien. Cada nuevo año era un pequeño infierno para él, pues tan sólo cambiaban algunos chicos pero siempre había alguien que le insultase, ¿que más daba que fuese uno u otro?
Los profesores, no hacían nada, no ayudaban. Alguno decía: “Debe defenderse por sí mismo”. Esta idea pesaba sobre el muchacho como una gran losa, si se defendía verbalmente confirmaba precisamente lo que sus compañeros le decían: tartaja. Él se defendía, todos reían; gran impotencia sentía.
Únicamente quedaba la opción de la violencia física como método de defensa, y así lo hizo. Sorprendentemente, en inferioridad de número, obtuvo una victoria espartana, tal era su rabia que le otorgaba una fuerza inhumana para alguien de su edad.
Pero esta pequeña gran victoria se olvidó rápidamente, reanudaron los abusos; la fuerza de hércules no volvió a él, nunca más.
Obviamente un perdedor como él no fue atractivo para las chicas, que se reían de él como sus homólogos varones. Pidió salir a una chica con un papel escrito, no fiándose de su lengua esquiva. Ella lo rechazó, ¿acaso es esto sorprendente? No de un modo escueto y benigno, no le bastó con escribir un simple “No”, en vez de eso escribió furiosamente un ejécito de “noes” sobre el papel y el chico lo sintió mucho.
No tuvo un amor que le diera alegría de vivir, y en secreto maldecía a las parejas felices que veía, poseían lo que él no tenía.
El fuelle que avivaba el fuego de su vida no fueron las chicas, tan crueles como los chicos, habría de ser la literatura. Oh, maravillosos libros que no insultaban ni le señalaban con el dedo, ellos sólo tenían cosas interesantes que contar, y lo enaltecían, por un momento lo convertían en caballero de la edad media, refulgente armadura; en otro era un vampiro, increíblemente seductor e hipnótico.
Eran reconfortantes, le devolvían las ganas de vivir.
Pero aquello no era real, y tratando de exorcizar su desasosiego dibujaba y dibujaba. En el arte pictórico encontraba la vía de escape a sus sentimientos pues nadie escuchaba. El dibujo también demostró ser útil: le evitaba palizas y recriminaciones de los compañeros de clase, por lo que entregaba algunos de sus tesoros a los cerdos.
En secundaria sin embargo los dibujos perdieron tal utilidad, y los chicos se volvieron aún más crueles si cabe. El chico de nuestra historia llegaba a defenderse en ocasiones, lo que le llevaba a ser expulsado de clase junto a su torturador ¡horror! Llegó a desconfiar más que nunca del profesorado que le ponía en el mismo saco que aquella escoria. Así fue perdiendo algunas clases, hasta que llegó un momento que aceptó estoicamente el abuso, daba igual que expulsaran a uno o dos pues los demás estaban felices de continuar la labor del instigador. Y nunca expulsaban a todos.
Él se sentía tremendamente solo, nadie quería ser amigo de un patético tartamudo, menos aún quería una chica ser su novia.
Se hacino dentro de sí para proteger su cordura, para protegerse de ellos.
Mientras tanto dibujaba, ahora además escribía, más incluso que lo primero. Hacía historias truculentas de horror, muerte y monstruos, haciéndolo se liberaba de sus propios demonios interiores.
El arte no fue escape suficiente y llegó un momento en que incluso leer los ejercicios que mandaban los profesores le era dificultoso, se atragantaban las palabras. Leyendo dónde antes no titubeaba, infamia.
Seguía siendo un patoso, las horas de Educación física eran las peores donde se convertía en bufón de todos, el profesor pensaba que era retrasado; su coordinación era realmente mala.
Retrasado o no, obtuvo el graduado escolar, algo que dudaba conseguir. Lo consiguió pese a haber suspendido matemáticas al final (los números eran el gran misterio); fue considerado “apto” para promocionar y promocionó.
En bachillerato no había matones, casi todos los compañeros eran chicas: buenas estudiantes, con novios, amigas entre sí...todo de lo que él estaba falto.
Pasó con gran dificultad a segundo hizo algún amigo incluso. Esta vez no hubo más que algún incidente molesto aislado, no abusos reiterados. Paz grande, descanso al fin.
A pesar de todo, estaba roto. Trató de enrolarse en el teatro pero por su tartamudez le rebajaban a papeles cada vez menos importantes, captó la idea y lo dejó.
Ni siquiera se atrevió a leer uno de sus relatos ante unos pocos chicos y un jurado, cuando ganó un concurso literario del instituto.
Bachillerato resultaba muy difícil, y agobiado terminó abandonando.
Ahora intenta de nuevo sacárselo en una modalidad diferente, el chico convertido ya en adulto joven sigue encontrándose terriblemente solo. Y en su soledad, se pregunta si alguna vez logrará un triunfo notorio, si no sobresalir en un talento llegar a ser especial para alguien, ¿quizás tener un poco de amor?
Epílogo
Hace dos años que escribí esto, para mi sorpresa he llegado a la universidad; a pesar de la desmotivación, de la desidia, que llegué a expirementar durante, practicamente, toda mi vida académica.
Respecto al amor...no me he comido muchas roscas para la edad que tengo, para qué engañarnos. Y en estos dos años no me he convertido en Casanova, aunque algún "rollo", por breves que éstos hayan sido, he llegado a tener, ya he descubierto que ni soy un apestado ni un leproso, lo cual para mí ha significado mucho.
Es curioso pero creo que debido a la tartamudez llegué a la conclusión de que como no podía llegar al nivel a los no tartamudos en fluidez debía de hablar de forma más culta, correcta, educada... como una forma de compensar. En este día puedo decir que seguramente nunca llegue a dejar de ser tartamudo pero no puedo negar que he mejorado mucho en mi fluidez verbal (con un horroroso esfuerzo y desmoralizantes retrocesos). Y que, me atrevo a decirlo: hablo mejor que muchos no tartamudos.
Un fuerte abrazo para todos los lectores del blog "Justicia social para la tartamudez".
Texto enviado por Daniel, si me quieres enviar alguna historia personal recuerda, justiciasocialtartamudez@yahoo.es

12 comentarios:

currius79 dijo...

La historia parece fascinante pero le encuentro un pequeño error. No podemos caer en victimismos. Somos algo mas que meros tartamudos

jose-ttm-valència dijo...

Francisco , claro que somos más que tartamudos. Lo que pasa que hay personas que les cuesta más tiempo darse cuenta de este dato, tan sencillo pero a la vez tan difícil de ver y sobre todo de sentir. El escrito de Daniel para mí no tiene nada de victimismo y sí mucho de realismo. Cuenta su vida , su historia ,como la vive y siente. Y para mí lo más importante , que Daniel desde hace 2 años como nos cuenta ,a progresado mucho y avanza sin detenerse ante nada. Ni siquiera ante la tartamudez. Leer estas historias de compañeros puede servir a otras personas tartamudas a darse cuenta antes de este avance. Y el darse cuenta “antes”no tiene precio.
Un abrazo
jose

Anónimo dijo...

Daniel te mando un besazo y muchos ánimos. Soy una chica tartamuda. Todo el mundo tiene inseguridades. Quizás descubriendo las de los demás aprenderas que no estás solo. Necesitamos poder llorar mucho, pero también pensar que no podemos excusarnos en la tartamudez para no afrontar retos. Todo el mundo tiene miedo te lo aseguro. Tu autoestima tiene que venir de dentro. Tu tartamudez te ha enseñado muchas cosas, descubrelas y poténcialas. Y enfréntate a tu miedo. Te quiero mucho. Una hermana.

Anónimo dijo...

Daniel he vuelto a leer tu historia. Me siento identificada en muchos aspectos. Entiendo cómo te has sentido. Vivo en Barcelona si algún día te apetece me gustaría conocerte.

Anónimo dijo...

Daniel a mi me paso igual que a ti,mi caso no es tartamudez pero parecido,llego el punto en el cual no podia leer ni un simple escrito,mi escolaridad un infierno,mi bachiller fue muy bueno,hice muchos amigos,amigo ahora tngo un cuerpo muy tonificado y me considero bastante guapo y no es por presumir,amigo mio la manera de cambiar es alejandote de toda la tristeza y empezar de 0.los tartamudos cmo tu y yo y otra gente sin saber por que pero nacimos cn ese problema.creeme que se puede superar y tengo sentimientos de ayudar a cada persona que vea que este pasando por lo mismo que pase yo,ojala pudiera estar alli donde vosotros no pudisteis plantarles cara y los dias los pasabais llorando por tener que volver a la escuela,ojala os pudiera ayudaros por que se que puedo plantarles cara yo solo con mi fisico y no tendrian valor de hacerlo mas con nadie, es muy injusto que nosotros pasemos por este infierno pero yo trato de proteger a gente asi y creedme mi solucion de la tartamudez fue hablar y hablar y no tener miedo de cagarla con perdon.1 abrazo a todos los que sufren este problema junto a la tartamudez,os llevo en el corazon,salid adelante y me honrrareis como muchos hemos echo,no caigais,levantaros, no esteis tristes,si alguien necesita mi ayuda y aconsejaros sobre lo que hice para cambiar y me resulto aki os dejo mi msn crissss_20@hotmail.com

jose-ttm-valència dijo...

Compañero, si quieres , me encantaría que contases tu fase de superación, si me lo envias a justiciasocialtartamudez@yahoo.es la publicaría en el blog.
un abrazo
jose

Anónimo dijo...

yo creo que un tartamudo debe merecer respeto asi soy yo yo tartamudeo pero me hago respetar, ya tengo las ganas de perder esto.

jose-ttm-valència dijo...

Por descontado que uno merece respeto, cualquier persona lo merece. El respeto es algo que uno transmite aún tartamudeando , si estás seguro de lo que dices y no perciben vergüenza en tí , es más fácil hacerse respetar . La autoestima de uno es primordial en esta carrera de maratón .La tartamudez no tiene que ser un impedimiento sino una aliciente para superarnos y lograr metas .
un abrazo

Anónimo dijo...

Eso si es verdad todo esta en la confianza en Dios

Rodrigo dijo...

Yo tambien soy cuasitartamudo, pero no tengo problemas con mis compañeros en la escuela, claro, me costo un poco familiarizarme con las chicas que me gustaban, y alguna que otra me toco enrollarme, pero tengo solo 14 años, y solo tuve 2 novias, y 1 novia por chat, pero eso fue hace 2 años. Soy buen alumno en la escuela (no me llevo ninguna a coloquio) y una buena persona (supongo ;) ). Lo que pasa es que esta noche quiero hablar con una chica y estoy muy nervioso, pero tengo que hacerlo, y si fallo, no importa, hay muchos peces en el agua.

Anónimo dijo...

hola, ya que uds tienen el mismo problema que yo tengo... yo sólo quiero decir que si el prójimo quiere respeto y tolerancia, NOSOTROS TAMBIÉN DEBEMOS EXIGIRLO, ES NUESTRO DEBER.

jose-ttm-valència dijo...

Totalmente de acuerdo, debemos pedir respeto, de esa forma normalizamos la tartamudez.
un abrazo