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martes, agosto 30, 2011

Roqueando


Deliciosa entrevista al profesor Guillermo Olcina, que de pequeño le llamaban “el metralleta” y cosas por el estilo. Él era y es lo que siempre se ha llamado tartamudo. Prueba de que su tartamudez nunca fue un freno es que ha dedicado toda su vida profesional a hablar en público. Ha ejercido durante 35 años como profesor de Física y Química. Guillemo Olcina ha visto, curso tras curso, risas contenidas, pero su reacción siempre ha sido la misma: «Reír todo lo que necesitéis y relajaros, ya sé que me atranco». Así, al ver que a él su tartamudez no le amedrentaba, que la llevaba con naturalidad, pronto se retomaba el día a día de las clases con total normalidad. «Tenía una ventaja. Era el profesor que más repetía», comentaba con humor. Este profesor tiene mil anécdotas, pero cuando habló con este periódico le vino a la cabeza una ocasión en la que sacó a un alumno a la pizarra. Le dijo que escribiera la fórmula del ácido acético, el del vinagre, que es CH3 COOH. El caso es que se atascó en la O y , cuando el alumno llevaba media docena escritas, le dijo: «De acuerdo, yo me atranco, pero tú no tienes ni puta idea de química» .Leer la entrevista entera  clicando ;El verdadero discurso deGuillermo.
El Real Madrid ha fichado al jugador de fútbol de origen turco Hamit Altintop  . Altintop se dividía entre la pista de cemento, las clases en el colegio y las horas de terapia para corregir su tartamudez. "Empecé a tartamudear con 10 años. En el colegio se mofaban mucho de mí. Recuerdo que no quería decir nada y que nunca levantaba la mano porque tenía miedo de que el profesor me hiciese hablar delante de todos", se sinceró el jugador en una entrevista. "Con 12 años empecé una terapia lingüística. Me hacían leer en voz alta para escucharme a mí mismo. Mejoré. Pero, después de los partidos, con la adrenalina a mil, no controlo el ritmo de la respiración y las palabras salen mal. La gente lo nota. Es una cosa que he superado, pero que me costó mucho asumir. Ahora he aceptado que forma parte de mí. La entrevista completa la podéis leer cliclando ;Otroamigo para Özil.
Carlos Muñoz ha publicado en Ediciones Atlantis “Luz de Espadas”; la historia versa sobre Don Diego Muñoz es un soldado de fortuna en la España del Siglo de Oro.Previamente a los acontecimientos que en primera persona nos irá desgranando durante la novela, nos informa de que ha vivido multitud de sucesos en el pasado, desde haber batallado en la conquista de las Américas, hasta haber sido protector de un importante Cardenal en la Roma de la época. Con esas primeras referencias nos hacemos idea de su ser como personaje, por momentos de naturaleza tan noble como pendenciera. Mujeriego, con la moral un tanto diluida, pero siempre poseedor de un carisma con un enorme atractivo a todos los niveles. Carlos Muñoz hace una presentación en video del libro muy buena , la podéis, disfrutar al unísono  viéndola y escuchándola  clicando aquí.
Cuidado con  la desesperación  que es mala consejera , por la red se pueden leer lindezas como las siguientes:
Recetas para curar la tartamudez como :
  • Para curar al tartamudo siempre se ha recomendado poner bajo su lengua una chicharra -cigarra- ¡viva.! La cigarra cantará en la boca del tartamudo, y sus vibraciones curarán su padecimiento. Es horroroso meterse en la boca uno de estos rasposos y grandes insectos. Hay que repetir la dosis, cigarra tras cigarra, hasta que el mal se haya ido; mientras tanto, varias cigarras morirán en la boca del enfermo.
  • Otra popular receta es el sobar la lengua por arriba y por debajo con una cuchara de plata, o con algún color que se le parezca. La cuchara está naturalmente más fría que el interior de la boca, así que se ha de restregar en la lengua hasta que se caliente; entonces, es momento de cambiar de cuchara. ...Y ahí está la pobre madre del tartamudo, pacientemente dirigiendo la “operación cuchara” por varios, días, o semanas.
En una web ofrecen la cura con un video donde dicen “Cómo Deshacerte de La Tartamudez Con Efectivas Técnicas y Convertirte En Una Máquina de La Comunicación Fluida en Una Semana o Menos Por el Resto De Tu Vida” …En una semana o menos , lo ponen tal cual , literal , una semana o menos .
 En otra web dicen “¿No crees que eres demasiado grande para tartamudear? Bueno, créanlo o no, algunas personas que ya son adultos todavía tienen este problema” Luego te hablan un poquito de la tartamudez y te remiten a una página milagrosa . Yo me pregunto ¿ no eres demasiado grande para expresar tanta ignorancia y desconocimiento  hacia la tartamudez?
Por favor lo dicho , las personas tartamudas, papas ,familia , parejas, amigos de personas tartamudas, haced como Ulises  hizo en la Odisea de Homero, para resistir el hechicero canto de las sirenas, les hizo poner a la tripulación cera en los oídos y él se amarro al mástil del navio.Informaros y leer sobre tartamudez, libros, artículos pero .....que sean serios no fábulas.

Y ya seáis ,medos,corasmios,oxianos, cadusios, tesalios, tracios, agrianos,cartaginenses, brucios, lucanos, molosos, mesapios, yápigos, frigios,  medos, ciseos, sacas, hircanios, nasamones , garamantes  o  de donde seáis, sed escandalosamente felices.

domingo, abril 06, 2008

Ignorancia profunda

En esta vida para mí no hay nada peor que alguien quiera ir de enterado y graciosillo por la vida, hay quien se piensa que juntando tartamudo , repite cacaca, y la broma esta hecha , te partes vamos, y quien lo lea pensará , que tío más gracioso, es que desborda gracia por todos sus poros, que arte tiene, saber , sabe un rato de todos los temas del mundo mundial, en fin os paso un parrafito de un articulo de opinión en la opinión de málaga, donde el autor habla de política, y dice " al guiño de la luz del piloto de la cámara, la cabra/candidato se sube a la silla y de la silla a la lata de tomate y allí ejecuta todos sus malabarismos dialécticos con el automatismo del tartaja que se entrenaba frente al espejo antes de pedir una ´cacacacacañaaa´". El autor si se hubiera informado un poquito, un poquito solo,sabría que el tartamudo cuando se entrena ante un espejo dirá caña pero despacito, sin tartamudear, si la ignorancia fuera dinero , habría muchísimos millonarios, con comentarios como estos te das cuentas enseguida quien vale y quien no, por cierto me lo ha puesto a huevo como se dice vulgarmente , en el mismo artículo se dice "La frontera entre la genialidad y la soplapollez es difusa, pero podríamos convenir una regla universal: a menores expectativas electorales, mayores estupideces." cambiar vosotros la palabra que consideréis oportuna , en este caso electorales por otra y añadir no delante de difusa , nos dará una bonita respuesta.Afortunadamente cada vez quedan menos ignorantes en el mundo, quedar , quedan , pero cada vez son más identificables.Por otra parte leer un artículo respetuoso titulado ¿todo por el chiste? Escrito por Moira Soto, que desde luego irradia por todo su ser lo contrario a ignorancia , que clase la tuya Moira, en tí se nota en seguida qué la frontera entre la genialidad y la soplapollez no es nada difusa, al contrario esta muy clara.

martes, febrero 19, 2008

Odio , Amo , los tartamudos


LOS AMO
Amo a los tartamudos porque yo soy uno de ellos y, ya sabe, hay que ser solidarios con el gremio. Porque me gusta repetir palabras bonitas. Porque mi problema me ha permitido conocer a homeópatas, hipnólogos, psicólogos, musicólogos, masajistas, acupunturistas, logopedas y demás familia de “remediólogos”. Porque me pasé varios meses metiéndome todos los días a oscuras en una especie de caja de madera porque decían que eso iba a ayudar a mi respiración y ahora me parece muy chistoso. Porque me río de mi mismo hasta en las conversaciones por teléfono: “oye, se te escucha entrecortado”, dicen a veces los amigos cuando hay mala cobertura; “es que soy tartamudo, hijo de puta”, les contesto. Porque he hecho correr el rumor de que los tartamudos somos multiorgásmicos y me divierto mucho con las reacciones –y no seré yo quien lo corrobore o lo desmienta–. Porque gracias a mi tartamudeo he podido descubrir que mi lengua es muy traviesa, lo que a efectos prácticos tiene muchas utilidades. Porque en el mundo de los “mal hablados”, claro está, el “tartaja” es el rey.
Amo a los tartamudos porque generalmente no tartamudean cuando cantan, lo que para muchos es como hacer magia –la explicación científica está en que para cantar se usa un hemisferio del cerebro diferente que para hablar–. Amo a aquellos tartamudos que se han hecho fuertes con su problema –usando la tartamudez como catapulta y no como ancla–. Amo la tartamudez porque la crónica apenas se da en las mujeres –por lo menos, quién sabe por qué, alguien salvo a las féminas de semejante estigma–. Amo a los tartamudos porque son como esas excepciones que confirman la regla –y eso les hace únicos de alguna manera–. Amo a los tartamudos que han decidido ser actores, cantantes, periodistas… o cualquier otra profesión que les mantenga en un contacto permanente con el público y la gente de a pie. Los amo porque suelen saber escuchar mejor que el resto. Pero también amo a los que no se callan y se defienden cuando les insultan, cuando les faltan al respeto o cuando no les dan ni voz ni voto.
Amo a aquellos tartamudos que no tienen vergüenza y a los que son un poquito sinvergüenzas –yo me identifico más con estos últimos–. Los amo porque no han hecho de su tartamudez una burbuja, sino que la han transformado en una forma diferente de comunicarse con el mundo. Porque son tartamudos con honra, y es que un tartamudo sin honra es como un rey sin cetro ni espada. Amo a los tartamudos porque no hay dos tartamudos iguales, así como no hay dos tartamudeces parecidas –cada tartamudez es un misterio en sí misma–. Porque han aprendido a apreciar el valor de cada sílaba y para ellos cada palabra es como una vida. Porque cuando tienen que pronunciar me recuerdan mucho a Jesucristo –pasión, muerte y resurrección–. Porque leen en silencio más rápido que en voz alta –¡Qué viva la lectura con silenciador!–. Porque suelen poseer un sexto sentido para leer entre líneas en el corazón de las personas. Por-por-que sin tar-tar-tamudez quizá no se-sería el mismo.
LOS ODIO
Odio a los tartamudos como yo porque se nos repite hasta la sopa. Odios a aquellos que buscan dar pena para sentirse mejor con ellos mismos. Odio a los tartamudos porque, según las últimas investigaciones, segregamos una sustancia de nuestro cuerpo en demasía, y ése es uno de los orígenes de nuestro problema –es decir, estamos como dopados todo el día–. Los odio porque son nerviosos por naturaleza. Odio la tartamudez cuando, por ella, me cofunden con un gringo –¡Carajo!, que soy tartamudo y no extranjero, y a mucha honra–. Odio a los tartamudos que se sumergen en sus silencios y no son capaces de dar la contra cuando no están de acuerdo con algo. Odio a los tartamudos porque cuando comenzamos a hablar tenemos la esperanza siempre de hacerlo de corrido –ubiquémonos, muchachos–. Los odio cuando me pongo a conversar con otros tartamudos, porque ellos son mi espejo y, de alguna manera, mi alter ego. Y es que realmente no soporto escuchar a otro tartamudo –con los ciegos yo sé que no pasa lo mismo, pero es que ellos no tienen que verse–.
Odio ser tartamudo cuando me cuelgan el teléfono sólo por eso –pero, pese a todo, jodo y jodo hasta que me contestan e incluso soy capaz de putearle al que está al otro lado de la línea–. Cuando se me hinchan las venas del cuello, comienzo a sudar y ni así salen las palabras. Cuando creen que me faltan neuronas o que pienso con la misma falta de fluidez con la que hablo. Cuando me entrevistan para alguna radio. Cuando tardo más en pedir la comida que los meseros en servírmela. Cuando, por unos segundos, me convierto en el centro de atención de todo el mundo, hasta que todo el mundo se olvida de mí. Cuando mi lengua se pone insoportable. Cuando me miran igual que a un mono de feria. Cuando me convierto en monosílabo. Cuando comparo la tartamudez con el sexo –respiración entrecortada, jadeos y descanso luego del esfuerzo–, que podrían ser lo mismo, pero no lo son –ya quisiera yo tener un orgamos tras pronunciar cada palabra–. Cuando prefiero el martirio de la escritura que el placer de una buena charla. Cuando tengo que repetir tres veces la dirección al taxi.
Odio la tartamudez cuando doy la impresión a mi interlocutor de ser un retrasado mental y cuando el que me escucha está “pidiendo la hora”, como los aficionados al árbitro en un campo de fútbol. Odio la tartamudez porque es una falacia eso de que, como el buen vino, el tartamudo mejora con los años –al menos, no en los casos de tartamudez crónica, donde priman los altibajos–. Porque los médicos no han sido capaces hasta ahora de dar con un remedio eficaz y universal contra ella. Porque algunos te hablan más alto pensando que además de tartamudo eres sordo –si es que hay gente para todo en la viña del Señor–. Porque la tartamudez es una cruz y, como pasa con todas las cruces, hay que cargarla. Porque me ha cerrado algunas puertas profesionales –jamás me imaginaría, por ejemplo, como locutor de radio–. Porque estoy tan acostumbrado a ella que he llegado a amarla, y es que, para masoquista, uno.
Pedazo texto escrito por el periodista Álex Ayala Ugarte, extraído del blog Ayala chronicles S.A., donde hallareis escritos sobre temas diversos, visitarla, es buenesima. Gracias por el permiso Álex.

miércoles, septiembre 19, 2007

Tiquismiquis



En Diario Hoy(La Plata) de Argentina hay un artículo titulado "Ladrón tartamudo robó tres veces en diez días", se puede leer también "Un mismo ladrón ya robó tres veces en los últimos días en una estación de servicio del Barrio Hipódromo, situación que tiene a maltraer tanto a los empleados del minishop como a los playeros. Lo curioso del caso es que el asaltante es tartamudo, situación que lo hace de fácil reconocimiento, pese a lo cual la Policía no ha logrado capturarlo aún."Lo curioso del caso , lo que me produce a mí curiosidad ,hilaridad y perplejidad es donde ha estudiado y salido el autor del artículo, ( caso y plaza para vetar por mala) el caso es que cualquiera que escribe tiene que ser conocedor del caso y el caso es que el 1% de la población mundial es tartamuda, caso que reafirma el irrisorio conocimiento y elaboración del caso por parte del ¿periodista? ,caso que poco caso hace de prepararse , puede que acaso no, por no hacer caso, si no por no poseer acaso preparación ni para garabatear del caso ,ni siquiera lo firma por si acaso .Y ahora un poquito más en serio , vamos al caso no se trata de ser un tiquismiquis pero se me congelan las venas al leer ese titular ,encima quien escribe se asombra porque no lo han detenido aún dándose el caso que el ladrón es tartamudo, estará cavilando... ¡señores policías si lo tenéis facilísimo como puede ser posible que aun este libre !, lo mismo se cree que el ladrón deambula por la ciudad con un cartelito diciendo soy tartamudo, este periodista debe especular que existe un solo tartamudo en la urbe, hay que tener pocas luces para madurar eso, has quedado inmortalizado , de verdad , señor/a periodista los tartamudos también tenemos el derecho si nos da la gana de ser ladrones o lo que nos apetezca sin tener que ser portada por ello. Para rematar el caso digo que no alabo al ladrón por robar pero si digo que tenia un objetivo robar, y con tartamudez o sin ella el objetivo lo ha logrado , así que en ese sentido tengo que premiarlo , en lo otro no , que quede claro y paremos que sea caso noticiable que un tartamudo robe, manda cojones, porque todos somos personas y punto.
Segundo Caso en Diario de Mallorca(España), en referencia al cantante Santiago Auserón escribe M.Elena Vallés :"Sus letras de camorrista refinado le ayudan a enfrentarse a las fauces de la nada, al horror vacui. Atrás dejó el tupé y sus pintas de James Dean latino para higienizar su aspecto y vestirse de traje y sombrero emulando a John Lee Hooker, pero obviando su tartamudez". Pues sí ,el gran Maestro John Lee Hooker fue tartamudo, y al tío para cantar no le importunaba ser tartamudo ¿sabes Elena? pero va a ser que será mejor que te obviemos a ti y a tu gracia , así que obviada quedas ¿satisfecha?¿Vallés o no Vallés?
Visto lo visto abramos los paraguas para que nos resbale cada vez más la lluvia acida con comentarios de este tipo y de paso vamos a luchar porque el conocimiento de la tartamudez llegue incluso a estos periodistas , a menos ignorancia mayor grado de respeto y conocimiento.
Pensándolo mejor, si hay que ser tiquismiquis por una buena causa vamos a ser tiquismiquis.